lunes, 27 de marzo de 2017

A veces


A veces, el tiempo vuela ante nuestros ojos llevando en sus plumas las cosas que nunca dijimos.

A veces, el pasado nos trae las vidas que nunca vivimos.

A veces, se nos aparecen en la noche todos nuestros sueños rotos, pedacito a pedacito, bailando ante nuestros ojos cerrados.

Y entonces, casi siempre, nos preguntamos dónde están esas palabras, quién vive esas vidas, quién guarda esos sueños enteros.

Y entonces, casi siempre, preferimos el olvido.

Y entonces, casi siempre, nos decimos que las palabras no dichas eran nuestras, de nadie más, y que murieron en el negro estanque de las palabras malgastadas.

Nos decimos, casi siempre, que la vida que vivimos es la nuestra, y que nadie está viviendo la que estaba destinada sólo a nosotros, y que las vidas no vividas mueren en un pozo profundo e inalcanzable (para que nadie las robe)

Y nos gusta pensar que los sueños se rompieron con un martillo de cristal y de lágrimas y nunca podrán volver a estar enteros.


Y seguimos viviendo nuestra vida olvidada.

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